• Seligan y Peterson

La Virtud de la Justicia

Actualizado: abr 21


JUSTICIA

Fortalezas cívicas que conllevan una vida en comunidad saludable.

Estas fortalezas se manifiestan en las actividades cívicas. Van más allá de las interacciones individuales y se refieren a la relación de una persona con grupos más amplios, como la familia, la comunidad, la nación y el mundo.

1. Trabajo en Equipo (Civismo, Responsabilidad Social, Lealtad)

Trabajar bien dentro de un equipo o grupo de personas, ser fiel al grupo y sentirse parte de él.

Destaca como miembro de un grupo. Es un compañero de equipo leal y dedicado, siempre cumple con su parte y trabaja duro por el éxito del conjunto. Este cúmulo de fortalezas reflejan su capacidad de integración a situaciones grupales. ¿Colabora siempre? ¿Valora los objetivos y propósitos del grupo, incluso cuando difieren de los suyos? ¿Respeta a quienes ocupan cargos directivos de forma legítima, como profesores y entrenadores? ¿Fusiona su identidad con la del grupo? Esta fortaleza no implica obediencia ciega y automática, pero no quiero omitir el respeto a la autoridad, una fortaleza pasada de moda que a muchos padres les gustaría ver en sus hijos.

2. Igualdad

Tratar a todas las personas como iguales en consonancia con las nociones de equidad y justicia. No dejar que los sentimientos personales influyan en decisiones sobre los otros, dando a todo el mundo las mismas oportunidades.

No permite que sus sentimientos personales sesguen sus decisiones sobre otras personas. Le da una oportunidad a todo el mundo. ¿Se guía en sus actos cotidianos por principios morales más amplios? ¿Se toma el bienestar de otros, incluso de quienes no conoce personalmente, tan en serio como el suyo? ¿Considera que casos similares deben tratarse de modo análogo? ¿Le resulta fácil dejar de lado los prejuicios personales?

3. Liderazgo

Animar al grupo del que uno es miembro para hacer cosas, así como reforzar las relaciones entre las personas de dicho grupo. Organizar actividades grupales y llevarlas a buen término.

Se le da bien organizar actividades y asegurarse de que se llevan a cabo. El líder debe ser antes que nada un dirigente efectivo, que se encarga de que el trabajo de grupo se realice al tiempo que se mantienen las buenas relaciones entre sus miembros.

Además, el líder efectivo es humano en el trato de relaciones intergrupales «sin malas intenciones hacia ninguno y caridad para con todos; con firmeza para lo correcto». Por ejemplo, un líder nacional perdona a sus enemigos y los incorpora al amplio círculo de sus seguidores. (Basta pensar en Nelson Mándela.)

Esta persona se libera del peso de la historia, reconoce la responsabilidad de sus errores y es pacífica. Los aspectos que caracterizan a un líder son comunes a comandantes militares, directores ejecutivos, dirigentes sindicales, jefes de policía, rectores e incluso presidentes de consejo escolar.

#Virtud

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