• Diego (Hijo Capitán Cáceres)

Palabras Homenaje en la puesta del Nombre "ESCUELA CAPITÁN HÉCTOR CÁCERES" a la escuela de

Actualizado: abr 21


Durante muchos años me pregunté por qué mi padre fue a rescatar a su camarada herido sabiendo el peligro que corría su vida.

En esos segundos decisivos del combate, él no especuló sobre los costos o beneficios que le brindaría a futuro. Tampoco dudó como hace el inseguro o el temeroso. No fue mezquino ni egoísta, pensando solo en su propio bien. Ni lo hizo por arrogancia o pedantería para desafiar al peligro.

Él fue a rescatar a su amigo, primero por su coraje y valentía al no amedrentarse frente a la amenaza que corría su vida, y segundo, pero más importante, por su humanidad y compasión al escuchar a su camarada herido.

Entonces fueron esta mezcla de VIRTUDES, las que hicieron que mi padre se precipitara a socorrer a su camarada. Gracias a ellas, finalmente yo pude comprender que, para forjarlas, primero fue necesario que mi padre las desarrollara en su CARÁCTER PERSONAL.

El estudio de las Virtudes nos enseña que para alcanzar cualquiera de ellas debemos centrarnos en las Fortalezas que, a diferencia de los dones con los cuales nacemos, son aprendidas. Es decir, dependen esencialmente de la voluntad y la capacidad de elección. Voluntad porque requiere de nuestro esfuerzo y trabajo personal, y capacidad de elección pues implica, en primer lugar, escogerla, y luego elegir en qué momento utilizarla y desarrollarla. Al final, con la suficiente práctica, perseverancia, y dedicación las virtudes podrán echar raíces y florecer. Las fortalezas son las vías para alcanzar las virtudes y que, agrupadas, captan la noción de Buen Carácter o Carácter Virtuoso.

Una vida de Buen Carácter es una vida Plena, Satisfactoria, Estimulante y Vital, de Esfuerzo, Plena de Sentido, Positiva tanto moral, psicológica, social y espiritualmente. Ahora bien, este camino virtuoso no promete la ausencia de dificultades, pero sí, la habilidad de manejarse saludablemente a través de ellas.

Es por ello que, sólo un “buen hombre” u “hombre de bien”, y subrayo enfáticamente el concepto “de bien”, es quien puede realizar un acto como el que hizo mi padre al dar su vida por el prójimo. Y ése el camino que ustedes deben seguir, si desean imitar al Capitán Cáceres. El líder no es líder por el miedo que infunde en sus subalternos sino por su hombría de bien y su virtuosismo.

Estos son los ingredientes necesarios para forjar un Liderazgo Sano y Virtuoso. Este es el legado que nos dejó mi padre, el Capitán de Infantería Don Héctor Cáceres. Honren su Memoria adoptando el camino de las Virtudes, pues las virtudes humanas ennoblecen a quienes las desarrollan y causan admiración para quienes las contemplan.

Muchas Gracias.

Lic. Diego R. Cáceres

#Homen

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